Durante los últimos años que he estado vinculada al Proyecto ONDAS como maestra participante, mis competencias pedagógicas han evolucionado, producto de la reflexión sobre el acompañamiento de un grupo de preescolar con los cuales hemos decidido construir conocimiento de una manera distinta.

La reflexión gira en torno a mi rol de maestro mediador en la construcción de las competencias científicas imbricadas en cada una de las dimensiones humanas, aprovechado la gran flexibilidad intelectual que poseen los estudiantes en edades que oscilan entre 5 y 6 años de edad. En la vida cotidiana hay infinidad de vivencias que favorecen una actitud científica, un día de lluvia, el espejo donde nos miramos para peinarnos, los pajaritos que visitan el comedero, las lombrices que viven dentro de la tierra, la variedad de desechos que dejan los compañeritos en el patio de recreo, la sombra de un árbol, un rayo de sol que entra por la ventana, etc., son sucesos y oportunidades de las que se pueden extraer muchos conocimientos. Ese proceso de construcción es la razón de ser del saber pedagógico objeto de reflexión.

Para Francesco Tonucci hacer ciencia en el jardín de infantes no es conocer la verdad sino intentar conocerla. Como él señala “debemos propiciar en los niños una actitud de investigación que se funde sobre los criterios de relatividad y no sobre criterios dogmáticos. Esto significa que hay que ayudar a los niños a darse cuenta de que ellos saben, de que ellos también son constructores de teorías y de que es esta teoría la que deben poner en juego para saber si les sirve o si es necesario modificarla para poder dar una explicación a la realidad de que los circunda”[1]. Por lo tanto, es importante “defender” las teorías de los niños entendiendo que no son erradas, sino parciales o distintas. Se hace necesario ayudarles a que puedan expresarlas, a ponerlas en palabras, demostrando que en cada idea que un niño elabora se esconde una idea científica. Para el docente analizar todas esas implicaciones y su influencia en el aprender a ser, a hacer de cada uno de los estudiantes utilizando el diálogo, las formas de preguntarles, las contra-preguntas, la dirección de un argumento, la ejemplificación son algunas de las estrategias recurrentes en la reflexión.

Para los pequeños es fundamental usar sus sentidos al descubrir el mundo, por lo que la observación de la realidad sin sesgos y de registrarla en forma ordenada con códigos pictográficos, cromáticos, linguiísticos se hace indispensable. Al igual que enfrentarlos a la formulación de una pregunta y a la solución de problemas; a comparar información que proviene de variadas fuentes, a descubrir similitudes y diferencias; a proponer hipótesis, a la experimentación directa, a confrontar sus explicaciones, a sacar conclusiones. Procesos que generan variedad de reflexiones, para ello, el uso del Diario de campo, del Diario de procesos del estudiante y la confrontación de la teoría. Respetar los ritmos de aprendizaje, valorar sus sistemas de códigos, vivenciar el valor de la escucha, utilizar distintos liderazgos, estimar la construcción colectiva, usar la lúdica… me han ayudado a construir mis propias competencias.

El apoyo de Ondas ha fortalecido mi acción pedagógica, no sólo por el apoyo financiero, sino por la oportunidad de ampliar el diálogo de saberes con equipos de niños, jóvenes, maestros y maestras sensibles, creativos, comprensivos de la realidad social, inquietos en búsquedas y nuevos caminos sin olvidar las huellas que ya nos han dejado pensadores, críticos, pedagogos y especialistas de variadas disciplinas. El ascenso en mis competencias también se hace tangible aplicando los principios del desarrollo cognitivo para cultivar en mis estudiantes las herramientas mentales, los instrumentos de pensamiento con los cuales se enfrentarán a la realidad de manera más inteligente y desde luego alcanzar con éxito lo que se propongan en su futuro inmediato.

La socialización de los procesos y de los resultados en boca de los mismos niños investigadores ha contribuido a la reflexión de mi quehacer, pues aprecio fortalezas, debilidades, aspectos por mejorar y además permite mantener la motivación en un medio educativo en el cual la investigación mirada como una metodología pedagógica aún es ajena.




[1] TONUCCI, Francesco. Exploración y conocimiento del mundo en educación preescolar. Módulo V. Argentina. Secretaría de Educación de Argentina. 2004